La pintura de Claudia Hernández se centra en las figuras y en los retratos. Personajes casuales,sorprendidos a veces mientras nadan en la piscina, están en la playa o contemplando un paisaje; son personajes que salen directamente de las salas de los museos: homenajes a cuadros ilustres de la historia del arte.
Sus enormes retratos se sitúan en lo último de su producción . Sean rostros anódinos o celébres, el brutal cambio de escala, pero también la monumentalidad de su propia configuración con el mismo procedimiento de simplificación de planos y colores, de síntesis formal dentro de una economía de recursos que casa muy bien con la saturación, siempre notable, del color les concede una intensidad y una trascendencia especialmenta llamativas.
Escrito por Pablo Jiménez Burillo, critico de arte y Director de La Fundación Cultural MAPFRE, Madrid. Para la revista, Arte de Vivir. Año , 2002
